--Decen.
Caminábamos poco a poco, pero cada paso que daba era un suplicio. Agarraba con fuerza la mano de Dione. Los demás se habían quedado en casa, ni siquiera les dijimos nada de mi plan.
El castillo ya era visible por completo, además de una pequeña silueta de un animal.En cuanto llegamos. Esa silueta nos recibió. Era un altivo león, grande y viejo.
-Ya veo que has cambiado de opinión.-Dijo el gran león.
-Si, padre.-Dije mirando al suelo.
-La ceremonia se celebrará lo antes posible. Hijo, si aún no estás preparado...
-No!!Tienen que ser ahora!!
-Me alegra oír eso.Iré a prepararlo todo y os avisaré cuando esté listo.
-Ya sabes donde encontrarnos.-Dijo Red.
-Claro mi querido amigo.Una pregunta.Quien es ella?
-Una amiga.-Dije sonrojado.
-Ya entiendo...Vendrán más para la ceremonia.
-Dejarás que vengan?
-Claro!!
-Pues entonces si.
Comenzamos a irnos.
-Pensé que sería más malo.-Dijo Dione.
-Ya, bueno...Yo nunca he dicho que fuese malo.-Dije yo.
-Me gustaría quedarme un tiempo en tu reino.
-Tendremos que quedarnos quieras o no.
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